Preguntas frecuentes
Sin rodeos y sin letra pequeña. Lo que no sabemos con certeza no está aquí, y lo que depende de tu caso lo decimos en vez de dar un número que luego no se cumple.
No te cuesta nada, y te explicamos por qué. El estudio de tu factura, las gestiones y la tramitación son gratis siempre, en todos los casos: no te cobramos nada ni se te repercute ningún coste, tampoco en la factura.
Nuestro ingreso viene de una comisión que nos paga KRONOS Energy, de quien somos agentes autorizados. Preferimos decirlo claro: así sabes exactamente de dónde sale nuestro trabajo.
Para bajarla, sí: siempre. Es un trámite que hacemos directamente desde KRONOS, sin coste añadido y sin que tenga que ir nadie a tu casa.
Para subirla, depende, y hay que mirarlo. El límite lo marcan el boletín eléctrico y el expediente de acometida de tu suministro. En muchos casos se tramita igual de directo; en otros hace falta que un electricista emita un boletín nuevo o un expediente de acometida antes de pedir el cambio.
Aquí está la diferencia: nosotros somos los electricistas. Si tu caso necesita boletín, no te mandamos a buscar a nadie — lo hacemos.
El trámite se hace en el momento. Que el cambio sea efectivo y lo veas aplicado suele tardar entre dos y cinco semanas, y eso depende de la distribuidora, no de la comercializadora ni del electricista.
No. No te quedas sin luz en ningún momento, no hay que tocar nada en tu instalación y no cambia el contador.
El trámite es íntegramente telemático y lo gestionamos nosotros de principio a fin: no tienes que estar presente ni llamar a nadie. Si te surge cualquier duda durante el proceso, nos preguntas.
Solo tu última factura de la luz, en PDF o en foto, por WhatsApp. Nada más.
Qué hacemos con ella: la usamos para el estudio y la compartimos únicamente con KRONOS Energy, de quien somos agentes autorizados, porque son ellos quienes preparan la oferta. Con nadie más. En Domiatek la factura se borra a los siete días y no guardamos copia en la nube.
No. Trabajamos solo con contratos sin permanencia. Si en algún momento quieres cambiar, puedes hacerlo sin penalización.
El mismo día laborable. Escribimos de lunes a viernes, de 9:00 a 18:00; si nos llega tu factura fuera de ese horario, la primera respuesta te llega al día siguiente laborable.
La recibe Domiatek y se comparte únicamente con KRONOS Energy, de quien somos agentes autorizados, para poder hacer el estudio. KRONOS la guarda en su propio CRM, en un servidor privado. No se comparte con nadie más.
En Domiatek la factura se borra a los siete días y no guardamos copia en la nube. Para cualquier gestión sobre tus datos —consultar, rectificar o borrar— puedes dirigirte a nosotros o directamente a KRONOS. Si nos escribes a nosotros, nos encargamos.
Son una penalización por pasarte de la potencia que tienes contratada. En las tarifas de empresa —3.0TD y las de alta tensión— el contador lleva un maxímetro que registra la potencia máxima que has demandado en intervalos de quince minutos. Si en algún periodo superas la contratada, la diferencia se factura aparte.
La diferencia con una vivienda es importante: en casa, el ICP corta y te quedas sin luz. En una tarifa de empresa no corta nada — sigues trabajando y el exceso aparece en la factura al final del mes. Por eso se arrastran meses sin que nadie lo note.
En muchas industrias el ahorro está aquí y no en el precio del kWh: ajustando la potencia contratada de cada periodo a lo que de verdad se usa. Es una de las primeras cosas que miramos al revisar una factura industrial.
Sí. Los dispositivos con los que trabajamos son inalámbricos y se integran en la instalación que ya tienes, sin tirar cables ni picar paredes. La mayoría se montan en el mecanismo o en el cuadro y no quedan a la vista.
Lo que sí hacemos antes es mirar tu instalación. De ella depende hasta dónde se puede llegar sin tocar nada: si hay neutro en los interruptores, cómo está repartido el cuadro, qué cobertura hay. Te decimos qué se puede hacer y qué no antes de que te gastes un euro.
Sí, se pueden mezclar, e incluso convivir con lo que ya tengas en casa: bombillas inteligentes, dispositivos de IKEA o altavoces que ya uses.
No vendemos una marca. Estudiamos tu caso y proponemos la mejor integración, tanto si lo que te conviene es apostar por un sistema concreto como si lo sensato es combinar varios. Cada uno tiene sus puntos fuertes, y lo que decide es qué quieres controlar y qué instalación tienes.
Si te importa que la casa siga funcionando sin internet, eso también influye en la elección — y es la siguiente pregunta.
Depende de cómo esté montado, y es una de las cosas que decidimos contigo antes de comprar nada.
Lo que sigue funcionando sin internet: lo que se controla en tu propia red. Los dispositivos Wi-Fi tipo Shelly responden en local, y los Zigbee pasan por un concentrador que está en tu casa. Los interruptores siguen siendo interruptores, los horarios se cumplen y las automatizaciones que viven en el concentrador se ejecutan igual.
Lo que deja de funcionar: controlarlo desde fuera de casa, los asistentes de voz y las automatizaciones que dependan de un servicio en la nube.
Si que la casa funcione sin internet es importante para ti, dilo al principio: condiciona qué marcas tienen sentido, y es más barato decidirlo antes que cambiarlo después.
Sí. Al ser dispositivos que se integran en la instalación sin obra, retirarlos y montarlos en otra casa es sencillo. Lo que te llevas es el equipo; lo que hay que rehacer es la configuración, porque depende de la instalación nueva.
Si te mudas y quieres que lo pasemos nosotros, lo hacemos.
Las cuentas son tuyas, salvo que prefieras lo contrario.
Al montar la instalación lo decidimos contigo. Puedes usar tus propias cuentas —y entonces nosotros no tenemos acceso a nada cuando terminamos— o pedirnos que las creemos y las gestionemos nosotros, que es lo cómodo si contratas mantenimiento y quieres que resolvamos las cosas sin tener que darnos paso cada vez.
Sobre los datos en sí: depende de cada dispositivo. Hay cosas que funcionan enteras en tu red, sin enviar nada a ningún sitio, y otras que necesitan un servicio en la nube del fabricante para algunas funciones —normalmente el control desde fuera de casa y los asistentes de voz—.
Si te preocupa, se puede montar de forma que lo sensible —cámaras, presencia, cerraduras— se quede en casa. Dilo al principio y lo montamos así.
Las instalaciones y la ingeniería, en Alicante y Murcia. Ahí vamos, lo vemos y lo hacemos: instalaciones eléctricas, domótica, boletines y trámites e ingeniería industrial.
No ponemos un radio fijo. Si estás más lejos, pregunta igualmente: en un proyecto industrial o una instalación completa, el desplazamiento suele compensar.
El ahorro energético y el software a medida no tienen zona: se hacen en remoto y trabajamos con hogares y empresas de toda España.
El boletín —su nombre oficial es Certificado de Instalación Eléctrica— es el documento que acredita que tu instalación cumple el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Lo emite una empresa instaladora autorizada y lo firma un instalador habilitado que pertenezca a ella.
Te lo van a pedir al dar de alta la luz en una vivienda o local sin suministro, al reactivar un suministro que estuvo mucho tiempo de baja, y al aumentar la potencia por encima de lo que autoriza el boletín que tienes.
Importante: la potencia que puedes contratar no puede superar la que autoriza el boletín. Por eso, cuando alguien quiere más potencia y no puede, casi siempre el problema está aquí.
Se presenta ante el órgano competente de la Comunidad Autónoma antes de poner la instalación en servicio, junto con la memoria técnica o el proyecto, según el caso. Nosotros lo emitimos y hacemos la presentación.
Fuente: ITC-BT-04, apartados 5.4 y 5.5
Lo habitual es el DNI, NIE o CIF del titular y una cuenta bancaria para domiciliar; la dirección completa y, en muchos casos, la referencia catastral; el CUPS, que es el código que identifica el punto de suministro y aparece en cualquier factura anterior; y la escritura o el contrato de alquiler, según te lo pidan.
Además, el boletín eléctrico si es un alta nueva, si el suministro estuvo mucho tiempo de baja o si el que hay ha caducado. En obra nueva, también la cédula de habitabilidad y la licencia de primera ocupación.
Lo que más atasca un alta es el boletín: es lo único que no se resuelve rellenando un formulario. Nosotros lo emitimos, presentamos la documentación y te decimos desde el principio si tu caso lo necesita o no, para que no te enteres a mitad del trámite.
Son dos vías alternativas, nunca las dos a la vez. Lo que decide es la potencia y el tipo de instalación, y lo fija la ITC-BT-04 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.
Hace falta proyecto, firmado por técnico titulado competente, en los casos que marca el reglamento. Los que más se ven:
| Instalación | Desde |
|---|---|
| Industrias en general | más de 20 kW |
| Locales húmedos, polvorientos o con riesgo de corrosión | más de 10 kW |
| Viviendas unifamiliares | más de 50 kW |
| Edificios de viviendas, comercios y oficinas | más de 100 kW por caja general |
| Alumbrado exterior · piscinas y fuentes | más de 5 kW |
| Pública concurrencia · quirófanos · riesgo de incendio | siempre |
| Aparcamientos con ventilación forzada | siempre |
| Aparcamientos con ventilación natural | más de 5 plazas |
| Recarga de vehículo eléctrico | más de 50 kW, o 10 kW en exterior |
Todo lo demás va con Memoria Técnica de Diseño, que puede firmar la empresa instaladora. Eso cubre la práctica totalidad de las viviendas y de los pequeños comercios.
Dos detalles que suelen pillar a contrapié: si una instalación encaja en varios grupos, se aplica el criterio más exigente; y una instalación que ya tuvo proyecto solo necesita uno nuevo si las ampliaciones superan el 50 % de la potencia del proyecto anterior.
Te decimos cuál es tu caso antes de empezar, porque cambia el plazo y el coste.
Fuente: ITC-BT-04, apartados 3 y 4
Lo fija la ITC-BT-05 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.
Cada 5 años las instalaciones que necesitaron inspección inicial: locales de pública concurrencia, industrias con proyecto de más de 100 kW, locales con riesgo de incendio o explosión, locales mojados de más de 25 kW, piscinas de más de 10 kW, alumbrado exterior de más de 5 kW y quirófanos.
Cada 10 años las instalaciones comunes de edificios de viviendas con más de 100 kW de potencia total instalada.
Una vivienda normal no tiene inspección periódica obligatoria.
Las inspecciones las realiza un Organismo de Control autorizado, no la empresa instaladora. Nosotros preparamos la instalación para que la pase y corregimos lo que salga.
Fuente: ITC-BT-05, apartados 4.1 y 4.2
No depende de cuántos seáis, sino de cuántas veces se repite lo que hacéis.
La pregunta útil no es «¿soy lo bastante grande?», sino: ¿hay una tarea que se repite muchas veces al día, siempre igual, y que cuando sale mal cuesta dinero? Si la respuesta es sí, probablemente compense, aunque seáis cinco personas. Si lo que hay es mucha variedad y poco volumen, muchas veces lo que compensa es ordenar el proceso antes de automatizar nada.
Por eso lo primero que hacemos es mirar, medir y echar la cuenta. Y si la inversión no compensa, te lo decimos. Preferimos perder un proyecto que venderte una máquina que vas a amortizar en quince años.
Sí: diseñamos, programamos y ponemos en marcha células robotizadas y automatismos. Robots industriales, robots colaborativos y manipuladores para carga y descarga de máquina, paletizado, montaje o control de calidad.
Lo que no hacemos es vender un robot porque sí. Un robot resuelve bien una tarea repetitiva, estable y bien definida; si lo que hay es mucha variedad y poco volumen, a veces compensa más un automatismo sencillo o reorganizar el puesto. Primero medimos y echamos la cuenta, y después te decimos qué tecnología encaja, con su coste y su plazo de amortización.
Nos ocupamos de todo el proyecto: la selección del robot y los útiles, la programación, la seguridad —vallado, escáneres, paradas de emergencia y marcado CE del conjunto— y la formación de quien lo va a usar cada día.
Son cuatro herramientas de mejora continua. Suenan a consultoría, pero cada una resuelve un problema muy concreto:
5S — que cada cosa esté en su sitio. Ordenar el puesto de trabajo para que nadie pierda tiempo buscando una herramienta ni se trabaje entre trastos. Es lo primero y lo más barato, y lo que más se nota.
SMED — cambiar de producto en menos tiempo. Reducir lo que tarda una máquina en pasar de hacer una cosa a hacer otra. Si un cambio de formato tarda dos horas, se hacen lotes grandes por obligación; si tarda diez minutos, se puede producir lo que hace falta cuando hace falta.
TPM — que la máquina no se pare cuando no toca. Mantenimiento planificado y hecho en parte por quien usa la máquina, en vez de esperar a que se rompa. Una avería imprevista cuesta mucho más que la revisión que la habría evitado.
Kanban — producir lo que se consume, no lo que se supone. Un sistema visual donde reponer se dispara al consumir, no al calendario. Evita almacenes llenos de lo que no se vende y faltas de lo que sí.
No hace falta aplicarlas todas ni en orden. Se mira qué duele y se empieza por ahí.
Para una primera valoración, con poco nos vale: qué proceso te duele y por qué —cuánto tiempo se lleva, cuántos errores genera, qué pasa cuando sale mal—, cuántas veces se repite al día o por turno, quién lo hace ahora y cuánto le ocupa, y una foto o un vídeo del puesto si se puede. Vale más que tres páginas de descripción.
Con eso te decimos si tiene sentido seguir y en qué orden de magnitud nos movemos. Lo que no hacemos es dar un precio sin haberlo visto.
Si seguimos adelante, entonces sí pedimos lo de verdad: planos si los hay, datos de producción, tiempos medidos y una visita. Pero eso ya es el estudio, no la primera conversación.
El código es tuyo. Al entregar el proyecto te entregamos el código fuente completo, el repositorio con todo su historial, la documentación y los accesos. Queda por escrito en el contrato, no es una promesa de palabra.
Eso significa que puedes llevártelo a otro equipo, mantenerlo tú o dejarlo parado sin perder nada. No te atamos a una suscripción para seguir usando algo que has pagado.
Lo que nos reservamos: reutilizar en otros proyectos las funciones genéricas que hemos desarrollado nosotros — la forma de generar un PDF, de hacer una copia de seguridad, de montar un listado. Nunca tus datos, nunca tu configuración y nunca nada que afecte a la seguridad de tu sistema. Lo que es tuyo es tuyo, y lo que resolvimos una vez no lo volvemos a inventar para el siguiente.
Sí, y la usamos nosotros cada día. Integramos modelos de inteligencia artificial en el software que desarrollamos donde ahorran trabajo de verdad: leer facturas, albaranes o correos y sacar los datos a tu sistema, redactar o clasificar respuestas, resumir documentación o atender las consultas habituales de tus clientes.
No entrenamos modelos desde cero ni te lo vamos a vender como magia. Usamos modelos ya entrenados, los conectamos con tus datos y los dejamos funcionando dentro de tu herramienta, con una persona revisando lo que importa. Si una tarea se resuelve igual de bien con una regla sencilla, te lo diremos: es más barato y no se equivoca.
Tus datos siguen siendo tuyos. Decidimos contigo qué sale a un servicio externo y qué se queda en tu máquina; si hace falta, el modelo se ejecuta en un equipo tuyo y nada sale de tu empresa.
Depende del alcance, y lo primero que hacemos es acotarlo contigo. No damos un plazo antes de saber qué hay que hacer.
Para que te sirva de referencia: ProgesApp, nuestra aplicación de presupuestos e inventario para instaladores, tardó cinco semanas. Eso incluye la investigación previa, la valoración de necesidades con los probadores iniciales y las pruebas de funcionamiento y seguridad. Puedes descargarla y ver el resultado antes de encargarnos nada.
Te quedas con todo lo necesario para seguir sin nosotros. No es una promesa: es lo que se entrega al cerrar el proyecto.
El código fuente completo, en un repositorio con todo su historial y a tu nombre. La documentación de cómo está hecho y cómo se despliega. Y los accesos: servidores, dominios y servicios; si las cuentas las gestionamos nosotros porque así lo preferiste, se traspasan a tu nombre.
Usamos herramientas estándar y conocidas a propósito, no tecnología nuestra: cualquier desarrollador puede continuarlo sin descifrar nada. Si algún día quieres cambiar de equipo, no tienes que pedirnos permiso ni esperar a que te contestemos.
Somos un equipo pequeño y lo decimos sin rodeos, porque la pregunta es razonable. La respuesta no es «no vamos a desaparecer» — es que no dependes de que no desaparezcamos.
Sí, y es lo que recomendamos. Empezar por un proceso concreto —el que más tiempo te quita o más errores genera— y ampliar desde ahí cuando veas que funciona.
Tiene dos ventajas: la inversión inicial es pequeña y, sobre todo, compruebas cómo trabajamos antes de comprometerte a algo grande. Un proyecto enorme de entrada es más caro y más fácil de equivocar, porque se decide todo antes de haber aprendido nada.
En tu infraestructura, no en la nuestra. Los datos de tu negocio viven en tu servidor o en un alojamiento contratado a tu nombre. No los guardamos en sistemas nuestros ni los usamos para nada.
Lo decidimos contigo según lo que necesites: a veces lo que tiene sentido es una máquina en tu oficina y otras un alojamiento en la nube.
Si contratas mantenimiento, tendremos acceso al sistema para poder mantenerlo. Si no lo contratas, al entregar el proyecto dejamos de tener acceso.
Nuestro propio ERP está montado así, en una máquina nuestra, por la misma razón que te lo recomendamos a ti.
Pregúntanos directamente. Si es algo que se resuelve en dos frases, te lo decimos en dos frases.